viernes, 27 de julio de 2018

Mis placeres cotidianos


Con las chica de Mitumbi 
A mi me gusta ir a las librerías, al zapatero, a una cafetería preferida y a las Ferias artesanales. Son placeres que he ido cultivando a lo largo de mi vida. En Tumbes, conocí al dueño de la única librería que había, entre el Paseo Concordia y la Av Piura, encontré grandes joyas que miraba día a día esperando fin de mes para poderlas comprar. En Ica, teníamos a un librero preferido que visitábamos con Matías y Andrea, a veces solo para saludarlo. En Piura, las chicas de Crisol, me sorprendieron hace unos días por que sabían que libros he comprado y que libros están en mi lista de interés, son increíbles. Los zapateros resultan admirables, regresé hace unos años, ya casada a mi maestro zapatero de Rigel en Lima, y me reconoció, dando fe del gran aprecio que le tenía. Las Ferias siempre te sorprenden más aun cuando encuentras verdaderas joyas de personas, las chicas de Mutumbiperu ya están en mi corazón. Y sobre el Café, mi amigo del Sí Señor de Tumbes, mi amigo Andrés de Don Fernando en Ica. Recién encontré una real cafetería en Piura, ahí en la Av. Grau, donde ir se está convirtiendo en un verdadero placer...

viernes, 6 de julio de 2018

La sombra del viento de Carlos Ruíz Zafón


Yo creo en el amor a primera vista. Me pasó con mi esposo, me pasa siempre con mis amigos y especialmente con los libros. 

Esta vez, estuve por las librerías de Piura  comprando libros para mis hijos y me encontré con este libro, que me llamó la atención a la primera. Lo ví, lo cogí  y sufrí al dejarlo nuevamente en  su mostrador. Salí de la librería y  pensaba en ese muchacho  conducido por su padre al cementerio de libros olvidados. 

Conversaba con mis hijos, especialmente con Matías,  que tenía en sus manos  un libro que había querido desde hace unas semanas,  verlo  me  llenaba de  inmensa alegría. y pensé ¿porqué negarme  ese libro? ohhh,  es el mes de mi cumple,  y este puede ser mi regalo...!!!!  Perfecta ocasión,  para  saber si este también será el libro que cambiará el rumbo de mi vida...!!! 

Entre grosellas y mango ciruelo, entre mi niñez y mi vida hoy.


 Desde niña mi fruta favorita fue disputada entre la grosella y el mango ciruelo. Ambas se comían  con sal,  en un encuentro casi perfecto del sabor: lo agridulce.

He realizado grandes caminatas en verano para encontrar la grosella, en Tumbes, caminaba 5 cuadras entre la Tarapacá y la Francisco Feijoó para llegar a la casa donde podía encontrar unas bolsitas con grosellas y sal, compraba dos, una para el camino de regreso,y otra para guardarla y comerla después de unas horas macerada en sal. El placer me duraba   un largo tiempo, para volver a deleitarme con este sabor agridulce, ese que te escarapela el cuerpo.

Y mi otra fruta favorita: El mango ciruelo, el deleite siempre fue  comerme 3  mango ciruelos de seguido, hasta sentir sensibles  mis dientes  y esperar para saciarme hasta el próximo reencuentro.

Después de mi niñez,  estas frutas siguieron siendo mis preferidas. Al regresar en vacaciones a Tumbes,  una de las primeras paradas era dirigirme a comer grosellas  al lugar de siempre,   regresar a mi casa comiendo grosellas y guardar el otro paquete esperando que macere. Que  placer tan exquisito. En el caso del mango ciruelo, el pacer siempre fue casual, un serendipity, ohh  que rico, estás aquí mango ciruelo: ¡¡¡¡Por favor,  véndame estos 3 ....!!!

Mi primer trabajo  en planilla, y esa estabilidad  laboral tiene una relación perfecta y armoniosa  con las maravillosas conversas que tenía  con mi tía querida Julia en su cocina y  el mango  ciruelo.

Ahora, vivo en Piura,  y caminar desde mi casa al mercado, solo para reecontrarme con  3 mango ciruelos, sigue siendo único, especial, placentero y personal.

La grosella  es  Tumbes y mi  niñez; el mango ciruelo es Piura y mi vida hoy.